¿Qué es y cómo afecta la misofonía?

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Algunos sonidos cotidianos, pueden producir misofonía
Algunos sonidos cotidianos, pueden producir misofonía

La misofonía es un trastorno en el que ciertos sonidos específicos provocan una intensa irritación, ansiedad o enojo en quienes lo padecen.

Estos sonidos pueden ser muy comunes en la vida diaria, como masticar, tragar, sorber, chasquidos de labios, toser o estornudar repetidamente, cepillar el cabello o los dientes, respirar o teclear, entre otros.

No todas las personas con misofonía reaccionarán de la misma manera a los mismos sonidos. Las personas con misofonía pueden tener reacciones emocionales y físicas negativas, como aumento de la frecuencia cardíaca, sudoración, enojo o deseo de escapar de la situación.

Este trastorno puede afectar significativamente la calidad de vida de quienes lo experimentan. En la actualidad se están realizando investigaciones para comprender mejor sus causas y desarrollar estrategias de manejo.

No se sabe con certeza cuál es la causa exacta. Se cree que es el resultado de una combinación de factores genéticos, neurológicos y ambientales. Algunas teorías sugieren que las personas con misofonía pueden tener una sensibilidad auditiva excesiva o una respuesta emocional amplificada a ciertos sonidos. También se ha observado que la misofonía tiende a desarrollarse en la adolescencia o en la primera madurez.

Las primeras investigaciones sugieren que la misofonía podría estar relacionada con la conectividad anormal en ciertas áreas del cerebro que están involucradas en el procesamiento sensorial y emocional. Por ejemplo, se ha observado que las personas con misofonía tienen una activación atípica en regiones del cerebro relacionadas con la percepción del sonido, la emoción y el control de impulsos cuando escuchan los sonidos desencadenantes.

Sin embargo, se necesita más investigación para comprender completamente las causas subyacentes de la misofonía y desarrollar enfoques más efectivos para su tratamiento.

El tratamiento puede implicar una combinación de enfoques médicos, terapéuticos y de autoayuda. Algunas estrategias comunes incluyen terapia cognitivo-conductual (TCC); terapia de reentrenamiento cerebral; terapia de exposición y prevención de respuesta (TEPR); medicación – aunque no existe un medicamento específico para tratar la misofonía; los medicamentos como los antidepresivos o los ansiolíticos pueden ayudar a controlar los síntomas de ansiedad o depresión asociados-; educación y apoyo y terapia de sonido, puesto que  algunas personas encuentran alivio al escuchar sonidos suaves y agradables, como la música relajante o sonidos de la naturaleza, para enmascarar los sonidos desencadenantes.

Es importante trabajar con profesionales de la salud mental y auditiva para desarrollar un plan de tratamiento individualizado que se adapte a las necesidades específicas de cada persona con misofonía.

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