Cáncer y audición

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oído y cáncer
oído y cáncer

Cada 4 de febrero se celebra el Día Mundial contra el Cáncer. Se trata de una jornada con la que se pretende visibilizar esta enfermedad y reclamar que poderes públicos y entidades privadas sigan luchando para lograr su erradicación. Una batalla que se ha de basar en la investigación oncológica. La ciencia, una vez más, tiene la solución. Así, se podrían reducir las casi ocho millones de muertes anuales que genera esta dolencia en el mundo. Pero, ¿cómo afecta a la audición? Hoy hablamos de cáncer y audición.

Gracias al avance de la sapiencia científica, se está consiguiendo plantar cara al problema. La quimioterapia, la radioterapia o los nuevos tratamientos experimentales –menos intrusivos– han conseguido avances relevantes en la materia. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer. Estas curas son muy agresivas para el cuerpo humano, afectando a su equilibrio natural. Entre los perjudicados, la salud auditiva…

Pero, ¿cómo se pueden ver dañados los oídos? Cáncer y audición. En alternativas como la «quimio», se destruyen las células cancerosas, pero también las sanas. Por ello, se puede apreciar una pérdida auditiva como consecuencia de la aplicación del tratamiento. “El ciplastino y el carboplatino, dos sustancias que se utilizan en el cóctel de este tipo de terapia, pueden afectar al oído interno”, confirman los expertos.

Incluso, dependiendo de la patología y de lo agresivo de la terapia, el paciente notará desde hipoacusia a acúfenos, pasando por vértigos. “La mayoría de las veces, este problema cesa por sí mismo cuando se retira la medicación”, describen los oncólogos. En cualquier caso, “la quimioterapia no siempre tiene consecuencias negativas sobre la audición, ya que depende de la composición del fármaco y del estado de salud de la persona”.

Además, a día de hoy, “los tratamientos contra el cáncer no se basan únicamente en combatir la enfermedad. Cada vez se cuida más la calidad de vida del paciente después del tratamiento”, enfatizan los especialistas. “Las investigaciones sobre nuevos fármacos, terapias y formas de aplicación van enfocadas, en gran parte, a producir las menores secuelas posibles una vez asegurada la supervivencia”.

La enfermedad

Tampoco se puede olvidar que existe el cáncer de oído. Si bien cuenta con una incidencia muy baja –una o dos personas por cada millón–, puede llegar a desarrollarse en un ciudadano sano. Los casos más habituales son los que surgen en la parte externa del conducto auditivo. Y, entre sus causas, la exposición prolongada a la radicación solar.

Por ello, hemos estar atentos a cualquier señal que nos pueda indicar una afección en los oídos, ya que “si no se detecta a tiempo, las células cancerosas avanzan y pueden extenderse hacia el interior”, alertan los investigadores. Y si el proceso va a más, “se puede hacer necesaria la extirpación de una parte del oído”.

Pero, ¿cuáles serían los síntomas de este proceso? Algunos de los indicios más comunes son el dolor persistente o el sangrado auditivo.  Otras señales que también nos pueden indicar que la cosa no va bien son la inflamación de los ganglios del cuello, escuchar zumbidos o pitidos, dolores en los laterales de la cabeza o la aparición de problemas vinculados a la baja audición.

Sin embargo, nunca debemos obsesionarnos. Presentar hipoacusia transitoria no es sinónimo de poseer este tipo de dolencias. Además, el cáncer de oído no tiene una gran incidencia, como ya se ha referido. Incluso, el avance de la investigación oncológica es cada vez más vertiginoso. Está ofreciendo soluciones muy sofisticadas y eficaces a estas dolencias. Y, al mismo tiempo, se han perfeccionado los tratamientos, para que no sean tan agresivos y no afecten a oídos sanos…

De cualquier forma, y como se ha visto durante la pandemia, la ciencia tiene la respuesta. Pero, mientras tanto, el Día Mundial contra el Cáncer sigue siendo muy necesario. Debemos continuar alzando la voz cada 4 de febrero para que administraciones públicas y entidades privadas continúen apostando por la investigación. Al fin y al cabo, donde se ponen los recursos, se hallan las soluciones.

 

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