El oído, nuestro trabajador incansable

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El oído, nuestro trabajador incansable
El oído, nuestro trabajador incansable

El oído, nuestro trabajador incansable. A lo largo del día recibimos cientos de miles de estímulos que, a través de los órganos de los sentidos, hacen que podamos asimilar la información de nuestro alrededor de una manera más efectiva.

Es por ello que estos mismos están constantemente en funcionamiento durante nuestras horas productivas.

Entonces, es de vital importancia, que estos órganos tengan su tiempo de descanso para evitar que se dañen, o podremos acabar teniendo problemas de visión, hipoacusia, anosmia (pérdida del olfato)… Entre otras muchas cosas. El oído, nuestro trabajador incansable.

Es común pensar que cuando dormimos, todo nuestro cuerpo descansa por igual; pero lo cierto es, que algunas partes de nosotros nunca lo hacen del todo: como el oído.

Este sentido es un trabajador incansable puesto en realidad esta continuamente recogiendo estímulos del exterior y trasladando la información hasta el cerebro.

Durante nuestras horas de sueño, el oído procesa todos los sonidos que escuchamos, pero solo aquellos que nos parecen más intensos o fuera de lo normal son con los que reaccionamos rápidamente a modo de mecanismo de defensa.

Cuando entramos en el estado inconsciente del sueño vamos perdiendo la capacidad de identificar lo que ocurre en nuestro entorno hasta llegar a la Fase REM que tiene dos etapas:

Una primera etapa fásica en la que la actividad fisiológica y la capacidad de respuesta a estímulos externos se reducen para hacer entrar al individuo en un estado de reparación.

En la fase tónica se registran los estímulos sensoriales y se producen movimientos oculares rápidos. Se trata del momento en que la persona entra en un sueño profundo y, vive sueños más elaborados. Cuando el sueño alcanza un grado muy elevado, la persona es incapaz de darse cuenta de lo que ocurre a su alrededor. Pero cuando se alcanza un nivel bajo, existen algunos sonidos que pueden despertar al individuo. Son sonidos que el cerebro identifica de forma inconsciente, como amenazas. Por ejemplo, el ruido de un mosquito que nos alerta de su picadura o el sonido de una sirena que implica situación de peligro.

El oído, nuestro trabajador incansable. Además, y como estamos continuamente expuestos a una infinidad de ruidos (muchos de ellos sobrepasan el número de decibelios recomendado por la OMS) que podrían provocar algún tipo de daño en la audición, es recomendable permanecer al menos unos diez minutos al día sin mucho ruido alrededor, para que nuestro sentido del oído pueda descansar. El silencio es una de las terapias más sugeridas para las personas que sufren discapacidades auditivas. Los expertos aconsejan salir a dar un paseo por una zona no muy transitada.

Un nivel de entre 10 dB (decibelios) y 30 dB se considera bajo y es, por ejemplo, el del tono de voz baja. Un ruido moderado es el que está entre los 30 dB y los 50 dB, es decir, el de una conversación en un tono de voz normal. De los 55 dB a los 75 dB el nivel de ruido ya es considerable, como el de una aspiradora. Los tramos de 75 dB a 100 dB y de 100 dB a 120 dB son ruidos altos y muy altos. Al «umbral del dolor» llegan los ruidos que se sitúan en los 120 dB —por ejemplo, el sonido de un martillo neumático— y a partir de este momento existe riesgo de sordera. El volumen máximo de los auriculares puede oscilar entre los 75 dB y los 136 dB. Es decir, muy alto.

Deberíamos preocuparnos más por el sentido de la audición, porque mejora la calidad de nuestra vida y nos permite comunicarnos con plenitud.

Por eso, es importante tener información acerca de ello lo antes posible y no comenzar a preocuparnos cuando empezamos a tener algún tipo de pérdida auditiva.

Los profesionales de Beltone están siempre a tu disposición para cuidar de tu salud auditiva con los mejores medios de diagnóstico y las más modernas soluciones.

https://elpais.com/elpais/2018/10/30/buenavida/1540895836_514209.html

https://www.salesa.es/es/noticias/que-oimos-mientras-dormimos-y-por-que-algunos-sonidos-nos-despiertan-y-otros-no/_noticia:212/

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