Los peligros de los cambios de presión

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Los peligros de los cambios de presión. Barotraumatismo: Lesión de las paredes cartilaginosas de la trompa de Eustaquio y del tímpano debido a la diferencia entre la presión atmosférica y la presión interna del oído.

Los peligros de los cambios de presión. Los dichosos cambios de presión. Todos los veranos, las consultas de los médicos de familia y de los otorrinolaringólogos se llenan por las otitis que producen estos cambios de presión en agua y aire que sufrimos especialmente en el periodo vacacional. Ya hemos aconsejado en estas páginas sobre las medidas que debemos tomar para que no se produzcan taponamientos, dolores y pérdidas de audición, pero conviene siempre recordar algunas reglas y explicar por qué se producen.

Los peligros de los cambios de presión. La trompa de Eustaquio es la clave. El conducto que une la fosa nasal (el interior de la nariz) con el oído medio es nuestra particular bomba de presión que se abre para tragar aire, alimentos o líquido y que, cerrada, impide que estos lleguen al aparato auditivo. Si está inflamada por catarros, alergias, sinusitis u otitis la trompa de Eustaquio no cierra bien y aparece el barotrauma. Los remedios son caseros al máximo: mascar chicle (o fingir que se masca) y abrir al máximo la boca. Existe incluso un truco, llamada Maniobra de Valsalva (por el doctor italiano Antonio María Valsalva), que conviene conocer y enseñar a los niños y que practican usualmente los buceadores. Si el barotrauma persiste, hay que taparse la nariz fuertemente con los dedos y simular sonarse con la boca bien cerrada. También es efectivo fingir un bostezo, poniendo la boca en forma de ‘o’ para provocarlo, empujar la mandíbula para adelante e inclinar la cabeza para atrás. El aire ‘escapará’ por los oídos, destaponándolos.

Los peligros de los cambios de presión. Hay dos momentos clave en los barotraumas: el descenso en los aviones y el ascenso en el submarinismo. Son las situaciones en las que el oído sufre más por el cambio de presión y pueden provocar incluso la rotura de la membrana timpánica. Por eso es recomendable extremar las precauciones y evitar estas actividades si se sufren las enfermedades arriba indicadas (otitis, sinusitis…). Son, de todas formas, remedios sencillos para patologías leves. Si el daño es grave, por ejemplo, un accidente de buceo por la formación de gas durante el ascenso (una descomprensión) es imprescindible la ayuda de un especialista.

 

Óscar Cabrera