Dislexia y audición: ¿qué relación existe entre ambas?

0
5
Dislexia y audición: ¿qué relación existe entre ambas?
Dislexia y audición: ¿qué relación existe entre ambas?

Octubre es el Mes de Concienciación sobre la Dislexia, una oportunidad para comprender mejor una dificultad del aprendizaje que afecta a la lectura y la escritura. Pero ¿qué relación tiene con la audición? Aunque la dislexia no está causada por una pérdida auditiva, la ciencia ha identificado conexiones entre el procesamiento de los sonidos del lenguaje y determinadas dificultades lectoras. hoy hablamos de dislexia y audición.

Un niño puede escuchar perfectamente una palabra, comprender su significado y utilizarla con naturalidad en una conversación. Sin embargo, cuando encuentra esa misma palabra escrita, puede tener dificultades para reconocerla o leerla correctamente. ¿Cómo es posible que algo tan sencillo al hablar se convierta en un obstáculo al leer?

La respuesta está en la compleja relación entre el lenguaje, la audición y el cerebro. Aprender a leer requiere mucho más que reconocer las letras del abecedario. Implica asociarlas con los sonidos del habla, distinguir esos sonidos y combinarlos para formar palabras. Precisamente en algunos de estos procesos aparecen las dificultades características de la dislexia.

Aprender a leer también significa aprender a escuchar los sonidos del lenguaje
Cuando hablamos, nuestro cerebro realiza un trabajo extraordinario sin que apenas seamos conscientes de ello. Reconoce los sonidos que llegan a nuestros oídos, los organiza y les atribuye significado. Todo sucede a una velocidad sorprendente.

Leer exige incorporar una habilidad adicional. Debemos comprender que las letras representan los sonidos del lenguaje y aprender a establecer correspondencias entre ambos. Pensemos en la palabra mesa. Para un lector experimentado, reconocerla es prácticamente automático. Pero un niño que está aprendiendo necesita identificar las letras, relacionarlas con sus sonidos y combinarlos hasta reconocer la palabra.

En este proceso interviene una capacidad fundamental, conocida como conciencia fonológica, que nos permite identificar y manipular los sonidos que forman las palabras.
Gracias a ella podemos reconocer que casa y cama comienzan de la misma manera, separar una palabra en sílabas o identificar los sonidos que la componen.

Muchas personas con dislexia presentan dificultades en estas habilidades, aunque no todas las manifiestan de la misma forma.

¿Qué ocurre con la audición en las personas con dislexia?
Aquí conviene distinguir dos conceptos que a menudo se confunden: oír y procesar lo que oímos. La audición permite captar los sonidos del entorno. El procesamiento auditivo, por su parte, comprende los mecanismos mediante los cuales el sistema nervioso analiza e interpreta la información sonora.

Una persona puede tener una sensibilidad auditiva normal y, sin embargo, presentar dificultades en determinadas tareas relacionadas con la percepción o el análisis de los sonidos.

Diversas investigaciones han estudiado si algunas personas con dislexia procesan de manera diferente ciertos aspectos del lenguaje hablado, como la duración de los sonidos, sus cambios rápidos o el ritmo del habla.

Los resultados apuntan a que existen diferencias en determinados grupos de personas con dificultades lectoras. Sin embargo, estas diferencias no aparecen en todas las personas con dislexia ni permiten afirmar que un problema de procesamiento auditivo sea su causa general.

La dislexia es una dificultad del aprendizaje de origen neurobiológico en la que intervienen distintos factores. Su manifestación más conocida afecta a la precisión o fluidez con la que se reconocen las palabras escritas, así como a la decodificación y la ortografía.

Por tanto, no debe confundirse con escuchar mal, ni tampoco con una falta de atención o de esfuerzo.

El cerebro, el ritmo y los sonidos de las palabras
Una de las líneas de investigación más interesantes se centra en cómo percibimos el ritmo del lenguaje. Cuando alguien habla, su voz no produce una sucesión uniforme de sonidos. Las sílabas tienen distinta duración, unas reciben más énfasis que otras y la intensidad de la voz cambia continuamente.

Esas variaciones ayudan al cerebro a organizar el habla y reconocer sus unidades.
Algunos investigadores han observado que determinados niños con dislexia muestran diferencias al percibir ciertos patrones temporales y rítmicos del sonido. Estas observaciones han dado lugar a hipótesis sobre la posible relación entre el procesamiento temporal auditivo y las dificultades fonológicas.

No obstante, se trata de un campo de investigación en evolución. Todavía existen preguntas abiertas sobre la importancia de estas diferencias, su relación con las dificultades lectoras y por qué se presentan en unas personas y no en otras.
Lo que sí sabemos es que la lectura se construye sobre habilidades lingüísticas que comienzan a desarrollarse mucho antes de que un niño aprenda a reconocer las primeras letras.

¿Puede una pérdida auditiva dificultar el aprendizaje de la lectura?
Sí. Una pérdida auditiva, especialmente si no se detecta y se atiende adecuadamente, puede afectar al acceso a los sonidos del habla y, en determinadas circunstancias, al desarrollo del lenguaje oral y de las habilidades necesarias para aprender a leer.
Esto no significa que una pérdida auditiva provoque dislexia. Son situaciones diferentes, aunque algunas de sus manifestaciones pueden parecerse.

Un niño que no percibe con claridad determinados sonidos puede encontrar dificultades para distinguir palabras, seguir explicaciones orales o establecer algunas correspondencias entre sonidos y letras.

Por eso, cuando aparecen dificultades persistentes relacionadas con el lenguaje y el aprendizaje, es importante realizar una valoración adecuada que permita conocer qué está sucediendo.

La evaluación de la dislexia corresponde a profesionales especializados en dificultades del aprendizaje. La exploración auditiva puede formar parte de una valoración más amplia cuando existen motivos para sospechar problemas de audición.

Mucho más que escuchar
La relación entre dislexia y audición nos recuerda hasta qué punto el oído participa en procesos que habitualmente asociamos únicamente con el lenguaje o la educación.
Desde los primeros meses de vida, escuchar voces, reconocer sus ritmos y distinguir los sonidos del entorno contribuye al desarrollo de las habilidades comunicativas. Con el tiempo, muchas de esas capacidades participan también en el aprendizaje de la lectura.
Pero escuchar, comprender el lenguaje hablado y leer no son exactamente lo mismo. Cada actividad requiere mecanismos específicos y una compleja coordinación de distintas regiones cerebrales.

Comprender estas diferencias ayuda a evitar interpretaciones equivocadas sobre las dificultades de aprendizaje y a reconocer la diversidad de caminos por los que nuestro cerebro adquiere el lenguaje.

Porque detrás de un gesto tan cotidiano como abrir un libro y comenzar a leer existe una extraordinaria colaboración entre los sonidos, las palabras y el cerebro.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here