5 hábitos cotidianos a cambiar para cuidar tu salud auditiva

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Cinco hábitos cotidianos para cuidar tu salud auditiva
Imágenes de hábitos relacionados con la salud auditiva: uso de auriculares, limpieza de oídos, conciertos, herramientas ruidosas y prevención auditiva. Leyenda Cinco hábitos cotidianos que conviene revisar para proteger nuestra audición. cinco situaciones cotidianas relacionadas con la salud auditiva y la prevención de la pérdida auditiva. Acompaña un artículo divulgativo de Beltone sobre cómo cuidar los oídos y evitar riesgos auditivos.

Escuchar música demasiado alta, utilizar bastoncillos o exponerse al ruido sin protección son costumbres que pueden afectar a nuestros oídos. La Organización Mundial de la Salud advierte de que más de mil millones de jóvenes están en riesgo de sufrir pérdida auditiva por prácticas de escucha poco seguras. Muchos de estos riesgos pueden prevenirse con pequeños cambios en nuestra vida cotidiana para cuidar de nuestra salud auditiva.

Cuidamos nuestra alimentación, procuramos hacer ejercicio y prestamos atención a nuestra salud visual. Sin embargo, no siempre somos igual de conscientes de la importancia de cuidar nuestros oídos. La salud auditiva depende, en buena medida, de hábitos que repetimos cada día y a los que apenas prestamos atención.

Y es que, algunos de estos comportamientos pueden tener consecuencias a largo plazo. La exposición continuada a sonidos intensos, por ejemplo, puede dañar las células sensoriales del oído interno, responsables de transformar las vibraciones sonoras en señales que interpreta nuestro cerebro.

Un estudio publicado en BMJ Global Health, que analizó investigaciones con más de 19.000 participantes, estimó que entre 670 y 1.350 millones de jóvenes de entre 12 y 34 años podrían estar en riesgo de pérdida auditiva debido a prácticas de escucha poco seguras.

¿Qué podemos hacer para proteger nuestra audición?

Estos cinco hábitos merecen especial atención. De algunos de ellos, ya hemos hablado con anterioridad.

1. Escuchar música con los auriculares demasiado altos
Los auriculares forman parte de nuestra rutina. Los utilizamos para escuchar música, trabajar, hacer deporte o hablar por teléfono. El problema no es su uso, sino el volumen y el tiempo durante el que permanecemos expuestos al sonido.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), escuchar sonidos a 80 decibelios puede considerarse seguro durante un máximo de 40 horas semanales para adultos. Sin embargo, cuando la intensidad aumenta hasta los 90 decibelios, ese tiempo se reduce a cuatro horas por semana.

La recomendación es sencilla. Mantener el volumen por debajo del 60 % de la capacidad máxima del dispositivo, controlar el tiempo de escucha y utilizar auriculares con cancelación de ruido cuando el entorno sea ruidoso, para evitar la tentación de subir el volumen.

2. Limpiar el interior de los oídos con bastoncillos
Aunque parezca contradictorio, intentar limpiar demasiado los oídos puede resultar perjudicial. El cerumen cumple una función protectora, ya que ayuda a mantener el conducto auditivo en buenas condiciones y dificulta la entrada de partículas.

Introducir bastoncillos puede empujar la cera hacia el interior, favorecer la formación de tapones e incluso provocar lesiones.

La Academia Americana de Otorrinolaringología desaconseja introducir estos objetos en el conducto auditivo. Su guía clínica recoge investigaciones que relacionan esta práctica con lesiones y acumulaciones de cerumen. Wiley Online Library

Para la higiene habitual basta con limpiar suavemente la parte externa del oído. Si existe una acumulación de cera que provoca molestias o dificultades para escuchar, lo adecuado es acudir a un profesional sanitario.

3. Asistir a conciertos o eventos ruidosos sin protección
Disfrutar de la música en directo no tiene por qué estar reñido con la salud auditiva. Sin embargo, permanecer durante mucho tiempo cerca de altavoces o en espacios con niveles sonoros elevados puede representar un riesgo.

Una revisión sistemática publicada en 2022 estimó que aproximadamente el 48 % de los jóvenes estudiados en relación con locales de entretenimiento ruidosos estaban expuestos a prácticas de escucha potencialmente perjudiciales, aunque los investigadores advirtieron de limitaciones en la certeza de esa estimación. BMJ Global Health

Los pitidos que algunas personas experimentan después de un concierto no deberían considerarse una consecuencia inevitable de la diversión. Pueden indicar que el oído ha estado sometido a una exposición sonora excesiva.

Utilizar tapones específicos para conciertos, alejarse de los altavoces y realizar descansos en zonas tranquilas son medidas que permiten seguir disfrutando de la música reduciendo los riesgos.

4. Utilizar herramientas ruidosas sin proteger los oídos
No todos los sonidos potencialmente perjudiciales proceden de la música. Algunas actividades domésticas, de jardinería o bricolaje también pueden generar niveles de ruido importantes.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recogen investigaciones en las que los cortacéspedes alcanzaron niveles de entre 86 y 96 decibelios, según el tipo de máquina, mientras que algunos sopladores de hojas registraron entre 95 y 106 decibelios.

Estas cifras adquieren especial relevancia si tenemos en cuenta que el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional estadounidense (NIOSH) establece un límite recomendado de exposición laboral de 85 decibelios durante ocho horas, reduciendo a la mitad el tiempo recomendado por cada incremento de tres decibelios. CDC+1

Por eso, utilizar protectores auditivos adecuados al manejar herramientas especialmente ruidosas es una medida preventiva que conviene incorporar a nuestras rutinas.

5. Ignorar las primeras señales de pérdida auditiva
A diferencia de los anteriores, este hábito no provoca directamente una lesión auditiva, pero puede retrasar la identificación de un problema y la búsqueda de soluciones.

Subir progresivamente el volumen del televisor, pedir que nos repitan las palabras o tener dificultades para seguir conversaciones en restaurantes son algunas de las señales que conviene tener en cuenta.

Los CDC incluyen estos comportamientos entre los posibles síntomas de pérdida auditiva y recomiendan realizar una evaluación cuando aparecen dificultades para escuchar o existen factores de riesgo.
CDC

No se trata de alarmarse ante cualquier dificultad puntual, sino de prestar atención a los cambios persistentes. Una revisión auditiva permite conocer el estado de nuestra audición y determinar si es necesario adoptar alguna medida.

Cuidar la salud auditiva empieza mucho antes de perder audición
La prevención auditiva no exige grandes sacrificios. En muchos casos, basta con revisar algunas costumbres, reducir la exposición innecesaria al ruido y prestar atención a las señales que nos envía nuestro organismo.

Además, conviene recordar que la pérdida auditiva asociada a la exposición excesiva al ruido puede ser permanente. Por eso, la prevención resulta especialmente importante a cualquier edad.

En Beltone, el cuidado de la salud auditiva comienza por la información, la prevención y la detección temprana de posibles dificultades. Porque escuchar bien no consiste únicamente en percibir sonidos, sino también en mantener nuestra capacidad para comunicarnos, relacionarnos y disfrutar de todo lo que nos rodea.

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