Oídos tapados por resfriado, por qué oímos peor cuando estamos acatarrados

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Oídos tapados por resfriado
Oídos tapados por resfriado

Tener los oídos tapados por resfriado es una sensación bastante habitual. La congestión nasal, los mocos o el malestar pueden venir acompañados de presión en los oídos, pequeños chasquidos e incluso la impresión de que los sonidos llegan más apagados o lejanos. En la mayoría de los casos se trata de algo temporal y la explicación está en la estrecha relación que existe entre la nariz, la garganta y el oído.

¿Por qué un resfriado puede afectar a nuestra audición?

La clave está en la trompa de Eustaquio, un pequeño conducto que comunica el oído medio con la parte posterior de la nariz y la garganta. Entre sus funciones se encuentra mantener equilibrada la presión a ambos lados del tímpano y favorecer la ventilación del oído medio.

Cuando estamos resfriados, la inflamación de las mucosas y el aumento de las secreciones pueden dificultar el funcionamiento de este conducto. El oído medio deja entonces de ventilarse con normalidad y aparece esa conocida sensación de tener el oído lleno o taponado.

No es solo una percepción. La literatura científica ha estudiado esta relación desde hace décadas. Una investigación con adultos infectados experimentalmente con rinovirus observó alteraciones de la función de la trompa de Eustaquio y de la presión del oído medio durante el resfriado, cambios que posteriormente tendían a resolverse. Revisiones clínicas más recientes también señalan las infecciones de las vías respiratorias superiores entre los desencadenantes habituales de la disfunción de la trompa de Eustaquio.

Por eso, cuando tenemos los oídos tapados por resfriado podemos notar que oímos peor. Si la presión no se equilibra correctamente, el tímpano y el oído medio no transmiten el sonido de la misma manera. En ocasiones también puede acumularse líquido detrás del tímpano, haciendo que los sonidos parezcan todavía más amortiguados.

Los chasquidos que algunas personas perciben al tragar o bostezar también tienen explicación. Son consecuencia de los intentos de la trompa de Eustaquio por abrirse y recuperar el equilibrio de presión. Algo parecido ocurre durante el despegue o el aterrizaje de un avión.

Qué podemos hacer si tenemos los oídos taponados

Lo habitual es que la molestia vaya desapareciendo conforme mejora el resfriado. Tragar, bostezar o masticar pueden ayudar a favorecer de forma natural la apertura de la trompa de Eustaquio.

Lo que no debemos hacer es intentar destapar el oído introduciendo bastoncillos u otros objetos. El problema asociado al resfriado suele encontrarse en el oído medio y no en el conducto auditivo externo, por lo que estas prácticas no solucionan la causa y pueden provocar lesiones o empujar el cerumen hacia el interior.

También conviene ser prudentes con los remedios caseros y evitar realizar maniobras bruscas para intentar compensar la presión.

¿Cuándo debemos consultar?

Aunque los oídos tapados por resfriado suelen ser una molestia pasajera, debemos prestar atención a su evolución. Si aparecen dolor intenso, fiebre, secreción por el oído, mareos importantes o una disminución considerable de la audición, es recomendable consultar con un profesional sanitario.

También conviene hacerlo cuando el resfriado ha desaparecido pero seguimos notando el oído taponado o nuestra audición no vuelve a ser la habitual. Una pérdida auditiva repentina o importante, especialmente si afecta a un solo oído, requiere una valoración rápida y no debe atribuirse automáticamente al catarro.

En Beltone insistimos en la importancia de escuchar también las señales que nos da nuestra audición. Si después de superar un proceso respiratorio seguimos teniendo dificultades para entender conversaciones o percibimos cambios persistentes en nuestra forma de oír, una revisión auditiva puede ayudarnos a comprobar nuestro estado auditivo y resolver dudas.

 

 

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