Diabetes: peligro de sordera

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Ya hemos informado aquí que el 80 por ciento de la población se enfrenta a una segura pérdida de audición cuando llega a la tercera edad, en una proporción de dos hombres por cada mujer. Los audífonos sirven para solucionar esta disminución auditiva previo diagnóstico y tratamiento, pero el riesgo se incrementa cuando diversas enfermedades se unen a la degeneración natural de los tejidos.

La más peligrosa es la diabetes, un problema de salud que sufren más de 190 millones de personas en todo el planeta. Siempre se ha sabido que este aumento del nivel de glucosa en la sangre, también conocido como hiperglucemia, podía provocar pérdida progresiva de visión, pero la menor audición en los diabéticos no está tan estudiada.

Pues bien, un reciente estudio del Departamento de Neurología de Detroit, EE.UU, ha probado que los pacientes con diabetes 1 y 2 sin tratar eran más propensos a padecer pérdidas auditivas, con casi un 30 por ciento más de riesgo, que los enfermos con tratamiento. La hiperglucemia daña el nervio cocleovestibular del oído causando hipoacusia súbita (pérdida parcial o total de la capacidad auditiva. Es, básicamente, un problema de oxigenación. La espesa sangre no llega a los vasos más pequeños del oído, que degeneran y desaparecen.

El único modo de controlar el nivel de glucosa de la sangre es la medicación y el control del peso mediante una dieta equilibrada. Incluso es posible detectar diabetes cuando el paciente empieza a tener problemas en los oídos como zumbidos, ruidos, mareos o vértigos. Otro factor relevante es la dieta, como hemos mencionado. La ingestión de grasas saturadas, demasiado azúcar y alcohol y el consumo de tabaco degeneran muchos tejidos del cuerpo humano incluyendo, por supuesto, los del oído. La solución, como el habitual, pasa por la prevención. La revisión anual a la que deben someterse los diabéticos debe incluir la completa revisión del oído y la receta de audífonos para solucionar la pérdida de audición. No hay que olvidar que las personas que oyen poco y mal pueden desarrollar problemas psicológicos tales como la automarginación anímica o la falta de confianza.

 

Óscar Cabrera.