Corre y oirás mejor

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Corre y oirás mejor
La práctica de ejercicio incrementa el flujo de riego sanguíneo, transportando más nutrientes a todos los rincones de nuestro cuerpo, células auditivas incluidas.

Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Bellarmine concluyó que correr con moderación de manera regular ayuda a preservar la audición. El estudio se realizó en un grupo de mujeres, siendo parte de ellas corredoras y la otra parte sedentarias. Los resultados mostraron que el grupo de mujeres activas oían un 8% más que las que no lo eran. La explicación es sencilla, y es que al practicar ejercicio se incrementa el riego sanguíneo en todo el cuerpo, por supuesto sistema auditivo incluido, aportando así los nutrientes necesarios para mantener un oído más sano y en mejor estado.

Además de los beneficios evidentes y obvios que proporcionan la práctica regular de ejercicio, como la estilización del cuerpo, el aumento de la resistencia, la fuerza, la agilidad y la flexibilidad, así como de la mejora de las constantes cardiovasculares, se encuentran otros beneficios sorprendentes que enumeramos a continuación:

  • Incremento de la producción de cartílago, para prevenir la artritis, tal como documenta el estudio realizado en la Universidad australiana de Monash.
  • Alivio de los dolores de cabeza. En la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, demostraron que los episodios de migrañas del grupo objeto de estudio se redujeron drásticamente al cabo de tres meses durante los cuales se les hizo correr durante 40 min tres días a la semana. Nuevamente la explicación se haya en la mayor irrigación que proporciona el flujo sanguíneo.
  • Regeneración muscular. Hasta ahora se pensaba que, al igual que la pérdida de audición, la degeneración muscular por reducción en volumen y calidad, era algo inevitable a partir de una determinada edad. Pero la Universidad de Illinois ha demostrado que correr acelera el proceso de reproducción celular muscular, ayudando así a preservar la tonificación del músculo con la edad.
  • Fortalecimiento óseo. En esta ocasión el descubrimiento llega desde la Universidad de Missouri, asegurando que el ejercicio de alta intensidad contribuye a una mayor densidad ósea, y en consecuencia, a un organismo más protegido contra fracturas y osteoporosis.
  • Reducción del riesgo de contraer cáncer de piel, o de cualquier otro tipo, como intestinales o pulmonares. Se ha realizado un estudio a lo largo de 17 años en 2560 hombres de mediana edad. Los resultados muestran que cuanto más ejercicio practicaban, menor era la propensión a fallecer de algún tipo de cáncer.
  • Incremento de las funciones cognitivas. Nuevamente desde la Universidad de Illinois, se comparó la influencia que correr ejercía sobre el cerebro frente a otros estímulos mentales. La sorprendente conclusión fue que únicamente la carrera resultó ser el único estímulo que aumentaba las funciones cognitivas.
  • Mejora de la capacidad de relajación. Cuando es necesario reconducir toda esa energía del estrés, nada mejor que salir a correr con intensidad.
  • Mejora de la respuesta ante el dolor. En Australia realizaron un estudio nuevamente con un grupo de personas sedentarias y otro que practicaba ejercicio aeróbico durante 30 minutos en días alternos. Se les aplicaba presión en el brazo mediante un torniquete y, curiosamente, las personas del segundo grupo fueron capaces de soportar mayor presión antes de que el dolor apareciera. Los resultados se publicaron en la prestigiosa revista American College of Sports & Medicine.

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