Calor extremo y audición

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Calor extremo y audicion
Calor extremo y audicion

Las olas de calor afectan al descanso, la circulación y la fatiga física. Pero también pueden influir en la salud auditiva. La relación entre calor extremo y audición no suele ser evidente para la mayoría de las personas, aunque especialistas en otorrinolaringología llevan años advirtiendo de cómo las temperaturas elevadas pueden alterar el funcionamiento normal del oído interno. Esta que sufrimos ahora, por inesperada, nos hace escribir nuevamente sobre la relación que existe entre calor y audición.

El oído necesita una irrigación sanguínea estable y un delicado equilibrio de líquidos para funcionar correctamente. Cuando el organismo sufre deshidratación o estrés térmico, ese equilibrio puede resentirse. En algunos casos aparecen síntomas como sensación de oído taponado, mareo, inestabilidad o un aumento del tinnitus, los conocidos zumbidos en los oídos.

La propia American Academy of Otolaryngology–Head and Neck Surgery recuerda que la hidratación y el control de factores ambientales son importantes para proteger tanto el oído como el sistema vestibular, responsable del equilibrio.

El calor también favorece infecciones

Durante el verano aumentan las actividades acuáticas, la sudoración y la humedad constante en el canal auditivo. Todo ello favorece la aparición de infecciones como la otitis externa, popularmente conocida como “oído de nadador”.

El National Institute on Deafness and Other Communication Disorders señala que la humedad excesiva puede debilitar las defensas naturales del oído y facilitar la proliferación de bacterias y hongos. Los síntomas suelen incluir dolor, picor, inflamación e incluso pérdida auditiva temporal.

Además, muchas personas utilizan auriculares o audífonos durante largos periodos también en ambientes calurosos, lo que puede aumentar la acumulación de humedad y dificultar la ventilación natural del oído.

Audífonos y altas temperaturas

Las personas usuarias de audífonos deben prestar una atención especial al calor extremo. El sudor y las altas temperaturas pueden afectar a componentes electrónicos delicados y alterar el rendimiento de los dispositivos.

Por eso, durante los meses más calurosos conviene extremar la limpieza, utilizar sistemas deshumidificadores y guardar los audífonos en lugares frescos y secos cuando no se estén utilizando.

También es importante evitar dejar los dispositivos dentro del coche o expuestos al sol directo, ya que las temperaturas elevadas pueden deteriorar baterías y materiales.

Más ruido en verano

El verano también suele implicar una mayor exposición al ruido. Festivales, conciertos, fiestas populares o terrazas con música elevada incrementan la fatiga auditiva, especialmente en personas con pérdida auditiva previa.

La Centers for Disease Control and Prevention recuerda que el estrés térmico y la deshidratación pueden aumentar el agotamiento físico general, algo que también influye en cómo percibimos el ruido y la capacidad de concentración auditiva.

Cuidar la hidratación, descansar adecuadamente y utilizar protección auditiva en ambientes ruidosos sigue siendo la mejor forma de proteger la salud auditiva en verano.

Porque sí, aunque muchas veces pase desapercibido, el calor extremo y la audición pueden estar más relacionados de lo que pensamos.

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