Una pastilla contra la sordera

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Una pastilla contra la sordera. Trabajo y ocio. No nos cansaremos nunca de repetir que los ruidos a los que nos exponemos en nuestro trabajo y en nuestras actividades fuera de él son la principal causa de pérdida de audición. Además de las sorderas adquiridas, sobre todo entre la gente mayor, ya que el factor ruido más el envejecimiento de las células provoca situaciones muy difíciles de tratar por la medicina. 360 millones de personas en todo el mundo, el 5 por ciento de la población, padecen esta discapacidad. Los audífonos son la solución a estos déficits que provocan aislamiento, frustración y, frecuentemente, depresión. Y la ciencia también aporta buenas noticias, cada vez más. Como esta.

Una pastilla contra la sordera. El grupo de investigación de Neurobiología de la Audición del Instituto de Investigación de Discapacidades Neurológicas del Campus de Albacete de la UCLM (Universidad de Castilla La Mancha) acaba de patentar junto con la Universidad de Michigan, Estados Unidos, un tratamiento para las pérdidas auditivas provocadas por la exposición al ruido. Después de ocho años de investigación, estos investigadores han elaborado una pastilla que contiene sustancias antioxidantes y vasodilatadores que frenan la muerte por oxidación de las células ciclíadas de la cóclea del oído interno. Primero se probaron las inyecciones pero al final se consiguió que la administración oral fuera totalmente eficaz.

Una pastilla contra la sordera. El peligro reside en estos ruidos fuertes e inesperados. Pero también en los habituales. La degeneración de las células también se produce, como señalan estos investigadores manchegos, con la exposición continuada. Aunque sea de sonidos de baja frecuencia. La actividad nocturna de una terraza, un motor de una cadena de montaje o, como hemos señalado en múltiples ocasiones, el uso de auriculares del móvil, provocan estas discapacidades a largo plazo. O no tan largo, en el mundo occidental, la media de discapacitados auditivos ha descendido hasta los 50 años. Así que, como siempre advertimos, prevención. Antes de que sea demasiado tarde.

Óscar Cabrera