Como es habitual, cada 25 de febrero se celebra –a nivel mundial– el día internacional del implante coclear. Una efeméride que conmemora la primera operación de estas características realizada en el planeta. Tuvo lugar en 1957 por los doctores franceses Djourno y Eyrès. Se trató de un avance médico que ha facilitado la vida de muchos ciudadanos que sufren hipoacusia en diferentes países del globo desde hace 66 años.
Pero, ¿en qué consiste esta intervención? Hablamos de “un pequeño dispositivo electrónico que ayuda a las personas a escuchar” y que se implanta a través de cirugía. Por tanto, se constituye como un recurso diferente al audífono, aunque sus metas sean similares. Además, se pueden distinguir diversos tipos de implantes cocleares, aunque –en un porcentaje muy relevante– presentan elementos muy similares.
En primer lugar, tienen “una parte que se introduce quirúrgicamente dentro del hueso que rodea el oído”, explican los especialistas. Este elemento consta de un «estimulador–receptor», que “acepta, decodifica y luego envía una señal eléctrica al nervio auditivo”. La segunda parte se constituye como un «dispositivo externo», compuesto por «un micrófono/receptor», un «procesador de lenguaje» y una «antena». Así, el mencionado recurso “recibe el sonido, lo convierte en una señal eléctrica y lo envía a la parte interna del implante coclear”, indican los expertos en la materia.
Los implantes cocleares facilitan a los ciudadanos con hipoacusias profundas o sordera total recibir y procesar sonidos y lenguaje. Empero, “estos dispositivos no restablecen la audición normal”, explican los investigadores. En cualquier caso, estimula un incremento de la calidad auditiva. “Tanto niños como adultos pueden ser candidatos para esta intervención”, aunque han de presentar una muy baja audición en ambos oídos y haber obtenido una mejoría muy escasa con la utilización de los audífonos.
“El implante coclear intenta reemplazar el funcionamiento del oído interno, transformando el sonido en energía eléctrica. Esta energía se puede usar luego para estimular el nervio coclear –que se corresponde con el de la audición–, enviando señales «sonoras» al cerebro”, explican los expertos. Además, es una intervención segura y, tras la cirugía, habrá pocas restricciones. “Se permiten la mayoría de las actividades”, subrayan los científicos.
De hecho, se pueden practicar deportes, siempre que se cuiden los golpes y que –por ejemplo– no se nade con la unidad exterior del implante coclear puesta. Asimismo, y “al contener en su interior materiales metálicos y magnéticos que pueden ser detectados por los sistemas electrónicos de control, hay que pasar por fuera de los controles de los aeropuertos o aduanas”. De la misma forma, durante las operaciones de despegue y aterrizaje de una aeronave, “hay que desconectar el procesador, ya que puede provocar interferencias”.
Son pequeñas acciones fáciles de realizar y que, sin duda, no ensombrecen los beneficios que tiene el implante coclear para las personas son hipoacusia. Por tanto, no es extraño que se siga conmemorando el día internacional de esta tecnología cada 25 de febrero. Una alternativa que, además, con el paso de los años se ha ido mejorando, permitiendo el incremento del bienestar de las personas con baja audición, como sin duda también lo hace el uso de audífonos. Además, la tecnología de los implantes es compatible también con el uso de los audífonos. De hecho los audífonos Grupo GN y los implantes Choclear son 100% compatibles, sumando ambos beneficios para pacientes con hipoacusia Profunda, y combinando ambos dispositivos en una adaptación Bimodal
Los profesionales de Grupo GN están siempre a su disposición para cuidar de su salud auditiva con las mejores herramientas de diagnóstico y ofreciendo las más avanzadas soluciones para los problemas de audición.