Cuando pensamos en protegernos del calor, solemos acordarnos de la piel, los ojos o la hidratación. Sin embargo, pocas personas prestan atención a una parte del cuerpo que permanece expuesta durante todo el verano, las orejas.
Saber cómo afecta el calor a las orejas ayuda a prevenir molestias y a cuidar una parte fundamental de nuestro sistema auditivo. Aunque parezcan resistentes, las altas temperaturas, el sol y la humedad pueden pasarles factura.
Una de las zonas más expuestas al sol
Las orejas reciben radiación solar durante horas y, sin embargo, son una de las grandes olvidadas cuando aplicamos protector solar. Su piel es fina y delicada, por lo que puede sufrir quemaduras con facilidad. Además del dolor y el enrojecimiento, las exposiciones repetidas al sol aumentan el riesgo de lesiones cutáneas con el paso del tiempo.
La mejor prevención es sencilla, aplicar crema solar también sobre el pabellón auricular y utilizar gorra o sombrero cuando vayamos a permanecer mucho tiempo al aire libre.
El calor y la humedad crean el ambiente perfecto para las infecciones
El verano trae consigo piscinas, playas y más tiempo en el agua. Si a eso se suman las altas temperaturas, el conducto auditivo puede convertirse en un entorno propicio para el crecimiento de bacterias y hongos.
Por eso, durante estos meses aumenta la incidencia de la otitis externa, conocida popularmente como «otitis del bañista». Sus síntomas más habituales son el dolor, el picor, la sensación de oído taponado e incluso una disminución temporal de la audición. Ya hemos hablado de ellas en otras ocasiones.
Secar bien los oídos después del baño y evitar introducir bastoncillos u otros objetos son dos hábitos sencillos que ayudan a reducir el riesgo.
El calor también puede afectar a quienes utilizan audífonos
Las personas que llevan audífonos deben prestar una atención especial durante el verano. El sudor y la humedad pueden acumularse en el dispositivo y afectar a su funcionamiento si no se realiza un mantenimiento adecuado.
Una limpieza diaria, guardar los audífonos en un lugar seco cuando no se utilicen y emplear sistemas específicos de secado recomendados por el audioprotesista ayudan a mantenerlos en las mejores condiciones.
También conviene evitar dejarlos dentro del coche o expuestos directamente al sol, ya que las temperaturas en el interior de un vehículo pueden alcanzar niveles muy elevados en pocos minutos.
Pequeños gestos que marcan la diferencia
Proteger los oídos en verano no requiere grandes esfuerzos, pero sí algo de atención. Aplicar protector solar en las orejas, secarlas cuidadosamente después del baño, mantenerse bien hidratado y acudir al especialista si aparecen molestias son medidas que contribuyen a mantener una buena salud auditiva durante toda la temporada.
Si además utilizas audífonos, dedicar unos minutos al día a su limpieza y mantenimiento te ayudará a disfrutar de un mejor rendimiento y a prolongar su vida útil.
Disfrutar del verano también es cuidar la audición
El calor forma parte del verano, pero sus efectos pueden minimizarse con unos hábitos sencillos. Igual que protegemos la piel o utilizamos gafas de sol, las orejas también merecen atención.
En Beltone recordamos que la prevención sigue siendo la mejor aliada de la salud auditiva. Si notas molestias, dolor, sensación de oído taponado o cualquier cambio en tu audición durante los meses de calor, consulta con un profesional cuanto antes. Un diagnóstico precoz siempre facilita el tratamiento y evita complicaciones.






