El Día Mundial contra el Cáncer, que se celebra cada 4 de febrero, es una oportunidad para visibilizar no solo la importancia de la prevención y el diagnóstico temprano, sino también los efectos secundarios que ciertos tratamientos oncológicos pueden tener en la salud integral de los pacientes. Entre estos efectos, la audición es un aspecto fundamental que muchas veces se pasa por alto. Hablamos hoy de la ralación entre cáncer y audición
Algunos fármacos utilizados en oncología, especialmente los compuestos de platino como el cisplatino y el carboplatino, pueden provocar ototoxicidad, es decir, daño al oído interno y al nervio auditivo. Esta condición puede derivar en pérdida auditiva progresiva, tinnitus (zumbido en los oídos) y dificultades para comprender el habla en entornos ruidosos. La gravedad de la ototoxicidad depende de factores como la dosis acumulada, la edad del paciente y la combinación con otros tratamientos, como la radioterapia en cabeza y cuello.
Los estudios indican que hasta un 60% de los pacientes pediátricos tratados con cisplatino presentan algún grado de pérdida auditiva. En adultos mayores, el riesgo también es significativo. La combinación de quimioterapia y radioterapia aumenta la probabilidad de afectar la cóclea, el nervio auditivo y otras estructuras esenciales para la audición. Por este motivo, la revisión auditiva periódica es crucial antes, durante y después del tratamiento oncológico.
La radioterapia en la región craneal puede generar fibrosis y cambios vasculares que afectan tanto el oído medio como el oído interno, provocando pérdida auditiva conductiva o neurosensorial incluso años después de la finalización del tratamiento. Por ello, los especialistas recomiendan establecer un seguimiento auditivo a largo plazo, con pruebas audiométricas regulares que permitan detectar alteraciones de forma temprana.
La detección precoz de problemas auditivos durante el tratamiento oncológico permite implementar soluciones efectivas que mejoran la calidad de vida del paciente. Entre ellas se incluyen el uso de audífonos, dispositivos de asistencia auditiva y programas de rehabilitación auditiva, que facilitan la comunicación y la independencia. Además, la prevención es clave. Ajustar la dosis de fármacos ototóxicos y elegir terapias menos agresivas cuando sea posible puede reducir el riesgo de daño permanente.
La relación entre cáncer y audición subraya la necesidad de un enfoque integral en el tratamiento oncológico, que considere la salud auditiva como parte esencial del bienestar del paciente. La coordinación entre oncólogos y especialistas en audición, junto con revisiones periódicas y estrategias de prevención, contribuye a minimizar la pérdida auditiva y a mantener la calidad de vida durante y después del tratamiento.
Cuidar la audición es un componente indispensable en la lucha contra el cáncer, garantizando que los pacientes mantengan la comunicación, la independencia y la integración social a lo largo de todo su proceso de recuperación.






