¿Notas que oyes peor después del verano?

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Oir despues del verano y pérdida auditiva
Oir despues del verano y pérdida auditiva

¿Cuáles son las señales de pérdida auditiva que conviene vigilar después del verano? El verano cambia nuestras rutinas y también la forma en la que cuidamos nuestros oídos. Conciertos, fiestas, auriculares durante los viajes, piscinas, playas y más tiempo en ambientes ruidosos hacen que nuestra audición se enfrente a situaciones diferentes a las habituales.

Al regresar de vacaciones, algunas personas descubren que necesitan subir un poco más el volumen de la televisión, que les cuesta seguir una conversación cuando hay ruido o que tienen la sensación de oír peor. Otras perciben un oído taponado o algún zumbido que antes no habían notado.

Estas situaciones no significan necesariamente que exista una pérdida auditiva, pero sí pueden ser una buena razón para prestar atención a nuestra salud auditiva. Especialmente porque la pérdida auditiva puede aparecer de manera progresiva y pasar inadvertida durante bastante tiempo.

¿Puede el verano favorecer una pérdida auditiva?

Uno de los principales factores que debemos tener en cuenta es el ruido. Conciertos, festivales, verbenas, fiestas populares, locales de ocio y música escuchada con auriculares forman parte del paisaje sonoro del verano.

La relación entre exposición excesiva al sonido y pérdida auditiva está ampliamente documentada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que la exposición a sonidos intensos puede provocar una disminución temporal de la audición o la aparición de acúfenos. Cuando las exposiciones son repetidas o prolongadas, el daño sobre las células sensoriales y otras estructuras del oído puede llegar a ser irreversible.

El riesgo depende fundamentalmente de dos elementos que van de la mano, la intensidad del sonido y el tiempo de exposición. Cuanto mayor sea el volumen, menor será el tiempo durante el que podemos exponernos a él sin incrementar el riesgo para nuestra audición.

Como referencia, la OMS considera que un sonido de 80 decibelios puede escucharse de forma segura hasta unas 40 horas semanales. A medida que aumenta la intensidad, ese margen disminuye rápidamente. No se trata de dejar de disfrutar de la música o de las fiestas. Se trata de hacerlo cuidando también nuestros oídos.

Ruido y pérdida auditiva después de conciertos y fiestas

Muchas personas han experimentado alguna vez una sensación muy característica al salir de un concierto. Los sonidos parecen amortiguados y, al llegar a un lugar silencioso, aparece un pitido o zumbido en los oídos.

Esa sensación merece atención. La OMS explica que después de una exposición a música intensa puede producirse una pérdida temporal de audición o tinnitus que posteriormente desaparezca. Sin embargo, cuando la exposición a sonidos fuertes se repite, existe riesgo de que se produzca una pérdida auditiva permanente.

Por eso no deberíamos asumir como algo inevitable terminar cada concierto con los oídos pitando. Algunas precauciones son muy sencillas. Alejarnos de los altavoces, hacer descansos en zonas tranquilas o utilizar protección auditiva en ambientes especialmente ruidosos puede reducir nuestra exposición.

De hecho, la OMS desarrolla desde hace años la iniciativa Make Listening Safe, destinada precisamente a promover formas de disfrutar de la música y del entretenimiento reduciendo el riesgo de daños auditivos. La organización estima que más de mil millones de jóvenes de entre 12 y 35 años están expuestos al riesgo de sufrir pérdida auditiva debido a prácticas de escucha recreativa poco seguras.

Auriculares y pérdida auditiva, importa el volumen y también el tiempo

Los auriculares suelen acompañarnos especialmente durante las vacaciones. Los utilizamos en el avión, en el tren, mientras hacemos deporte, caminamos o simplemente para escuchar música, vídeos y podcasts.

El problema no está en utilizarlos, sino en la combinación de volumen elevado y exposición prolongada. Además, cuando estamos en lugares con mucho ruido ambiental tendemos a subir el volumen para escuchar mejor. Por eso unos auriculares bien ajustados o con cancelación de ruido pueden ayudar a escuchar cómodamente sin tener que competir continuamente con el sonido exterior.

La OMS recomienda mantener el volumen de los dispositivos por debajo del 60 % de su capacidad máxima, realizar descansos y reducir el tiempo que pasamos expuestos a sonidos intensos.

Son pequeños hábitos que pueden ayudarnos a prevenir una pérdida auditiva inducida por el ruido sin tener que renunciar a aquello que nos gusta escuchar.

Oído taponado no siempre significa pérdida auditiva

El ruido no es la única razón por la que podemos tener la sensación de oír peor después de las vacaciones. El verano también significa piscinas, playas y muchas horas en el agua. La humedad puede favorecer molestias en el conducto auditivo y, en algunas personas, un tapón de cerumen puede producir sensación de bloqueo y una disminución de la audición.

Por tanto, notar un oído taponado no significa necesariamente que exista una pérdida auditiva permanente.

Lo importante es no intentar solucionar una molestia persistente introduciendo bastoncillos u otros objetos en el oído. Cuando la sensación de taponamiento continúa, aparece dolor o secreción, o percibimos una disminución importante de la audición, conviene consultar con un profesional sanitario.

¿Cuáles son los principales síntomas de pérdida auditiva?

Una de las dificultades para detectar una pérdida auditiva es que muchas veces aparece de forma gradual. Nuestro cerebro y nuestros hábitos se van adaptando y podemos tardar en reconocer que estamos oyendo peor.

De hecho, no es extraño que sean familiares o amigos quienes lo perciban antes.

Hay algunas señales de pérdida auditiva a las que merece la pena prestar atención:

  • Necesitar subir el volumen de la televisión más que antes.
  • Pedir frecuentemente que nos repitan lo que acaban de decir.
  • Tener dificultades para seguir conversaciones cuando existe ruido de fondo.
  • Percibir que algunas personas hablan poco claro o “murmuran”.
  • Tener más dificultades para entender conversaciones por teléfono.
  • Notar pitidos o zumbidos persistentes.
  • Tener problemas para percibir determinados sonidos agudos.

La OMS incluye entre los posibles signos de pérdida auditiva la dificultad para comprender conversaciones, especialmente en ambientes ruidosos, los problemas para percibir sonidos agudos y la presencia persistente de acúfenos.

¿Y si después de unos días vuelvo a oír bien?

Que la sensación desaparezca es una buena señal, pero no debería convertirse en una excusa para mantener hábitos poco saludables para nuestros oídos.

La exposición repetida al ruido puede provocar una pérdida auditiva gradual y, precisamente por eso, resultar difícil de detectar en sus primeras etapas. La OMS advierte de que este deterioro puede pasar desapercibido hasta que comienzan a aparecer dificultades más evidentes, como problemas para comunicarnos en restaurantes, reuniones u otros lugares con ruido de fondo.

La prevención sigue siendo nuestra mejor aliada. Bajar el volumen, descansar periódicamente de los auriculares, alejarnos de las fuentes de sonido más intensas y utilizar protección auditiva cuando sea necesario son hábitos sencillos que ayudan a cuidar la audición.

Septiembre, un buen momento para una revisión auditiva

Volver de vacaciones significa recuperar horarios, trabajo, colegio, reuniones y encuentros familiares. También regresamos a situaciones en las que nuestra capacidad para entender conversaciones vuelve a ponerse a prueba.

Y puede ser precisamente entonces cuando descubramos que oír nos cuesta un poco más que antes. Si las dificultades para comprender conversaciones se repiten, necesitamos aumentar cada vez más el volumen o percibimos cambios persistentes en nuestra audición, una revisión auditiva puede ayudarnos a conocer qué está ocurriendo.

No es necesario esperar a tener una pérdida auditiva evidente para empezar a cuidar nuestros oídos. Igual que prestamos atención a nuestra vista, nuestra alimentación o nuestra forma física, incorporar la salud auditiva a nuestros hábitos de prevención puede ayudarnos a detectar antes cualquier cambio.

Después de un verano lleno de música, viajes, fiestas y conversaciones, septiembre puede ser un buen momento para hacer algo tan sencillo como escuchar cómo estamos escuchando.

Porque reconocer a tiempo los primeros síntomas de una pérdida auditiva es también una forma de cuidar nuestra calidad de vida.

 

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