Diabetes y audición, un vínculo poco conocido

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La cóclea depende de una compleja red de pequeños vasos sanguíneos y fibras nerviosas. Diversas investigaciones sugieren que las alteraciones vasculares y neurológicas asociadas a la diabetes podrían influir en la salud auditiva.

La diabetes es una enfermedad conocida por sus efectos sobre órganos como el corazón, los riñones, los ojos o el sistema nervioso. Sin embargo, existe otra parte del organismo que también puede verse afectada y de la que se habla mucho menos, el oído.

En los últimos años, diferentes investigaciones han encontrado una relación consistente entre diabetes y audición, sugiriendo que las personas con diabetes presentan un mayor riesgo de desarrollar pérdida auditiva que aquellas que no padecen esta enfermedad. Aunque todavía se siguen estudiando los mecanismos implicados, la evidencia científica disponible apunta a que cuidar la salud auditiva debería formar parte del seguimiento habitual de la diabetes.

¿Cómo puede afectar la diabetes al oído?

Para entender esta relación conviene conocer cómo funciona el oído interno. En su interior se encuentra la cóclea, un órgano extremadamente delicado que transforma las vibraciones sonoras en impulsos nerviosos que viajan hasta el cerebro.

La cóclea depende de una red de vasos sanguíneos muy finos y de un correcto funcionamiento de las fibras nerviosas. Precisamente estos dos sistemas son especialmente vulnerables a las complicaciones derivadas de la diabetes.

Cuando los niveles de glucosa permanecen elevados durante largos periodos de tiempo pueden producirse alteraciones en los pequeños vasos sanguíneos —conocidas como microangiopatía— y lesiones en los nervios periféricos o neuropatías. Ambos procesos podrían comprometer el aporte de oxígeno y nutrientes al oído interno y alterar la transmisión de la información auditiva.

Aunque cada persona evoluciona de forma diferente, este mecanismo explica por qué existe una base biológica sólida que relaciona la diabetes con la pérdida auditiva.

¿Qué dice la evidencia científica?

Diversos estudios epidemiológicos realizados en distintos países han observado que las personas con diabetes tienen una mayor probabilidad de presentar pérdida auditiva, especialmente en frecuencias medias y altas.  Existe, por tanto, una relación entre diabetes y audición.

Una revisión sistemática publicada en Diabetologia concluyó que la diabetes se asocia de forma significativa con un mayor riesgo de hipoacusia, incluso tras ajustar otros factores como la edad. Posteriormente, diferentes metaanálisis han reforzado esta conclusión, señalando una asociación consistente entre ambas patologías.

No obstante, es importante interpretar correctamente estos resultados. La evidencia muestra una asociación, no una relación de causa y efecto absoluta. Es decir, tener diabetes no significa que una persona vaya a perder audición de forma inevitable, pero sí que forma parte de un grupo con mayor riesgo.

¿Existen síntomas a los que conviene prestar atención?

La pérdida auditiva relacionada con la diabetes suele desarrollarse de forma progresiva, por lo que muchas personas apenas perciben los primeros cambios.

Algunas señales que conviene consultar con un especialista son:

  • Necesidad de subir el volumen de la televisión.
  • Dificultad para seguir conversaciones en restaurantes o reuniones familiares.
  • Sensación de que las personas hablan demasiado bajo.
  • Pedir con frecuencia que repitan lo que han dicho.
  • Aparición de zumbidos o pitidos persistentes en los oídos.

Estos síntomas pueden deberse a múltiples causas, pero justifican una evaluación auditiva completa.

¿Puede prevenirse?

Mantener un buen control de la diabetes es fundamental para reducir el riesgo de muchas de sus complicaciones vasculares y neurológicas. Aunque actualmente no puede afirmarse que un buen control glucémico prevenga por sí solo la pérdida auditiva, sí constituye una de las principales recomendaciones para proteger la salud general.

Además, existen otras medidas que ayudan a cuidar el oído como evitar exposiciones prolongadas a ruidos intensos, controlar adecuadamente la tensión arterial y el colesterol, no fumar y realizar actividad física de forma regular contribuyen a preservar la salud vascular, incluida la del oído interno.

La importancia de las revisiones auditivas, también en lo que se refiere a diabetes y audición

Del mismo modo que las personas con diabetes realizan controles periódicos de la vista, la función renal o la salud cardiovascular, también resulta recomendable prestar atención a la audición.

Una revisión auditiva permite detectar alteraciones incluso antes de que la pérdida de audición afecte significativamente a la vida cotidiana. Cuanto antes se identifique un problema, también los que tienen que ver con diabetes y audición, antes podrán adoptarse las medidas más adecuadas para mantener la calidad de vida y la capacidad de comunicación.

En Beltone creemos que la prevención también pasa por escuchar. Si convives con diabetes o notas que comprender las conversaciones resulta cada vez más difícil, una evaluación auditiva puede ayudarte a conocer el estado de tu audición y actuar a tiempo.

Referencias científicas:
  • Bainbridge KE, Hoffman HJ, Cowie CC. Diabetes and Hearing Impairment in the United States. Annals of Internal Medicine. 2008.
  • Akinpelu OV et al. The Association Between Diabetes Mellitus and Sensorineural Hearing Loss: A Systematic Review and Meta-analysis. Otology & Neurotology. 2014.
  • Horikawa C et al. Diabetes and Risk of Hearing Impairment in Adults: A Meta-analysis. Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. 2013.
  • American Diabetes Association. Standards of Care in Diabetes (última actualización disponible).
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Información sobre pérdida auditiva y prevención.

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