Audición y ejercicio físico, cómo mantenerse activo ayuda a cuidar la salud auditiva

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ejercicio físico y audición
ejercicio físico y audición

Cuando pensamos en los beneficios del ejercicio físico, normalmente lo relacionamos con el corazón, el control del peso o el bienestar mental. Sin embargo, distintos estudios científicos han demostrado que la relación entre audición y ejercicio físico también puede ser importante para mantener una buena salud auditiva con el paso del tiempo.

El oído interno es una estructura muy delicada que necesita un aporte constante de oxígeno y nutrientes para funcionar correctamente. Por eso, mantener una vida activa puede influir de manera positiva en determinados aspectos relacionados con la audición.

La salud auditiva también depende de la circulación sanguínea

La cóclea, situada en el oído interno, contiene miles de células sensoriales encargadas de transformar los sonidos en señales nerviosas. Estas células son especialmente sensibles a los problemas circulatorios y metabólicos.

Diversas investigaciones han relacionado factores como el sedentarismo, la hipertensión o las enfermedades cardiovasculares con un mayor riesgo de pérdida auditiva.

Un estudio publicado en American Journal of Medicine observó que las personas con mejor salud cardiovascular presentaban menor probabilidad de desarrollar problemas auditivos asociados a la edad. Además, investigaciones de la Harvard Medical School han señalado que la actividad física regular puede contribuir a mejorar la circulación sanguínea general, incluido el flujo que llega al oído interno.

Audición y ejercicio físico: una relación cada vez más estudiada

La relación entre audición y ejercicio físico ha despertado un interés creciente en el ámbito científico durante los últimos años.

Algunos estudios han observado que las personas físicamente activas presentan menos riesgo de deterioro auditivo relacionado con el envejecimiento que aquellas con hábitos sedentarios.

Caminar, nadar, montar en bicicleta o realizar ejercicio aeróbico moderado ayudan a mejorar la salud cardiovascular y metabólica, factores que también influyen en el funcionamiento del sistema auditivo.

Aunque el ejercicio físico no evita por sí solo la pérdida auditiva, sí puede formar parte de un estilo de vida saludable orientado a preservar la calidad auditiva durante más tiempo.

El estrés y la ansiedad pueden influir en cómo percibimos determinados problemas auditivos, especialmente el tinnitus o los pitidos en los oídos.

La práctica regular de actividad física favorece la liberación de endorfinas, mejora la calidad del sueño y ayuda a reducir la tensión acumulada. Todo ello puede contribuir a mejorar el bienestar auditivo y la calidad de vida de muchas personas.

La asociación estadounidense American Tinnitus Association destaca que los hábitos saludables, entre ellos el ejercicio moderado, pueden ayudar a controlar mejor el impacto emocional del tinnitus.

Dentro del oído interno se encuentra el sistema vestibular, responsable del equilibrio y de la orientación espacial.

Por eso, ejercicios relacionados con la coordinación y la estabilidad corporal, como caminar, practicar yoga, pilates o realizar ejercicios de equilibrio, pueden resultar especialmente beneficiosos a medida que envejecemos.

Mantenerse activo ayuda no solo a conservar la movilidad, sino también funciones vinculadas directamente al oído interno.

El ruido durante el deporte también merece atención

Aunque la relación entre audición y ejercicio físico puede aportar beneficios, también conviene prestar atención a determinados riesgos.

La música demasiado alta en gimnasios, el uso continuado de auriculares a gran volumen o algunos eventos deportivos pueden exponer al oído a niveles de ruido perjudiciales.

Reducir el volumen de los dispositivos, realizar descansos auditivos y utilizar protección cuando sea necesario son medidas sencillas para cuidar la salud auditiva mientras se practica deporte.

La salud auditiva forma parte del bienestar general. Mantener hábitos saludables, realizar actividad física con regularidad y prestar atención a los primeros signos de pérdida auditiva puede marcar la diferencia a largo plazo.

Porque, aunque muchas veces no se relacione directamente, la conexión entre audición y ejercicio físico es cada vez más evidente para la ciencia.

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