Canciones que nos enamoraron y la importancia de cuidar la salud auditiva

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salud auditiva
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En los días previos a San Valentín es habitual que volvamos a escuchar esas canciones que marcaron momentos especiales. La melodía de una primera cita, la canción que sonaba en aquel viaje inolvidable o la música que acompañó una historia de amor. No es casualidad que ciertas canciones nos emocionen muchos años después. La explicación está en cómo funciona nuestra audición y en la estrecha relación entre música, cerebro y salud auditiva.

La música activa múltiples áreas cerebrales al mismo tiempo. Cuando escuchamos una canción significativa se estimulan regiones relacionadas con la memoria, como el hipocampo, y con la emoción, como la amígdala. También se activa el sistema de recompensa, liberando dopamina, una sustancia asociada al placer y al bienestar. Por eso la memoria auditiva tiene una capacidad única para transportarnos al pasado con apenas unos acordes.

Para que esa experiencia siga intacta con el paso del tiempo es fundamental proteger la salud auditiva.

Diversas investigaciones en neurociencia demuestran que la música no solo evoca recuerdos, sino que fortalece conexiones neuronales y contribuye al equilibrio emocional. Sin embargo, cuando existe pérdida auditiva la experiencia cambia. No solo disminuye el volumen del sonido. También se pierde nitidez, se alteran los matices y se dificulta la comprensión de las letras. Esto puede reducir el disfrute musical y afectar la conexión emocional con esos recuerdos asociados.

La exposición prolongada a sonidos intensos es uno de los principales factores de riesgo de pérdida auditiva. Escuchar música con auriculares a un volumen elevado durante mucho tiempo o acudir con frecuencia a entornos ruidosos sin protección auditiva puede dañar las células sensoriales del oído interno. Estas células no se regeneran, por lo que el daño puede ser permanente.

La prevención auditiva es sencilla si se adoptan hábitos responsables. Mantener el volumen moderado al usar auriculares, limitar el tiempo de exposición a sonidos intensos y utilizar protección auditiva en conciertos o eventos multitudinarios son medidas eficaces. También es recomendable realizar revisiones periódicas para detectar cualquier alteración de forma precoz.

En la antesala de San Valentín, cuando la música se convierte en protagonista de recuerdos y celebraciones, cuidar el oído es una forma de cuidar también nuestras emociones. Y este año, con la cercanía del Carnaval y sus comparsas y batucadas, conviene disfrutar del ambiente festivo sin descuidar la protección auditiva.

Preservar la salud auditiva hoy es garantizar que mañana podamos seguir emocionándonos con las canciones que nos enamoraron y con todos los sonidos que forman parte de nuestra historia.

 

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