Salud auditiva infantil y vuelta al cole

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Audición y Vuelta al cole
Audición y Vuelta al cole

La vuelta al cole significa recuperar horarios, reencontrarse con los compañeros, estrenar libros y volver a llenar las aulas de preguntas y aprendizajes. También puede ser un buen momento para prestar atención a la salud auditiva infantil. Oír correctamente no solo permite seguir las explicaciones del profesor. La audición interviene en la adquisición del lenguaje, la comunicación, las relaciones sociales y el propio proceso de aprendizaje. En otras ocasiones, os hemos contado cosas relacionadas con este tema, pero se trata de un tema estacional que no podemos dejar pasar, por su importancia. Os recordamos aquí las causas de la pérdida de audición en los niños.

En un aula, escuchar es una actividad constante. Hay que entender al profesor, seguir las intervenciones de otros alumnos, distinguir las palabras entre el ruido ambiental y mantener la atención durante varias horas. Cuando existe una dificultad auditiva, incluso si es leve, este proceso puede exigir un esfuerzo adicional.

Por eso, cuidar la audición también forma parte de preparar a los niños para aprender.

Salud auditiva infantil y aprendizaje, una relación estrecha

La Organización Mundial de la Salud recuerda que la audición desempeña un papel fundamental en el desarrollo del lenguaje hablado y en el desarrollo cognitivo durante la infancia. Cuando una pérdida auditiva no recibe la atención adecuada, puede convertirse en una barrera para la educación y la integración social.

Esta relación resulta especialmente importante durante los años escolares. Gran parte de la información que recibe un alumno llega a través del lenguaje oral. Una explicación, una pregunta, una conversación entre compañeros o una indicación dada desde otro punto del aula requieren escuchar y procesar correctamente los sonidos.

Además, las dificultades no tienen por qué aparecer únicamente ante pérdidas auditivas importantes. Una revisión sistemática publicada en 2025 sobre niños con pérdida auditiva unilateral o bilateral leve encontró una asociación global negativa entre estas alteraciones y diferentes resultados académicos, especialmente en aspectos relacionados con el lenguaje oral.

Por tanto, una buena salud auditiva infantil constituye una pieza más dentro del conjunto de factores que favorecen el aprendizaje y el desarrollo.

Cuando escuchar requiere demasiado esfuerzo

Hay otro aspecto menos conocido. Un niño puede estar escuchando, pero necesitar invertir muchos más recursos para comprender lo que oye.

Es lo que los investigadores denominan esfuerzo de escucha. Cuando la señal auditiva no llega con suficiente claridad, el cerebro tiene que trabajar más para interpretarla. En el colegio, donde las demandas de escucha se prolongan durante buena parte de la jornada, ese esfuerzo puede terminar produciendo fatiga.

La investigación científica ha identificado precisamente una mayor presencia de fatiga relacionada con la escucha entre niños con pérdida auditiva. Esta puede repercutir en la atención, el comportamiento y el rendimiento durante la jornada escolar.

Un estudio publicado en 2026 en American Journal of Audiology analizó a 260 niños de entre 10 y 12 años, la mitad de ellos con pérdida auditiva conductiva mínima o leve. Los niños con pérdida auditiva mostraron un mayor esfuerzo de escucha, más fatiga subjetiva y peores resultados académicos que sus compañeros con audición normal.

La conclusión es importante porque recuerda que oír peor no significa simplemente escuchar a menor volumen. Puede implicar dedicar más recursos cognitivos a una tarea que otros niños realizan con menor esfuerzo.

Algunas señales pueden confundirse con falta de atención

Detectar una dificultad auditiva durante la infancia no siempre resulta sencillo. En ocasiones, algunas de sus manifestaciones pueden interpretarse como despiste, cansancio o falta de interés.

Conviene prestar atención si el niño pide con frecuencia que se le repitan las cosas, parece no responder cuando se le habla, necesita subir demasiado el volumen de los dispositivos, tiene dificultades para seguir conversaciones cuando hay ruido o busca colocarse muy cerca de quien está hablando.

También pueden aparecer dificultades para seguir instrucciones verbales, problemas para localizar de dónde procede una voz o una mayor tendencia a desconectar después de periodos prolongados de escucha.

La fatiga es otra señal que merece atención. Diferentes investigaciones han observado que los niños con pérdida auditiva pueden experimentar un cansancio asociado al esfuerzo continuado que realizan para escuchar y comprender.

Esto no significa que cualquiera de estos comportamientos indique necesariamente una pérdida auditiva. Existen muchas posibles explicaciones. Pero si las señales son frecuentes o aparecen varias de ellas conjuntamente, resulta aconsejable consultarlo con un profesional.

El ruido del aula también importa

El colegio es un entorno acústicamente complejo. Conversaciones simultáneas, movimiento de sillas, pasillos, patios, trabajos en grupo y diferentes actividades generan situaciones en las que comprender el habla resulta más difícil que en un ambiente silencioso.

Una investigación realizada con niños de entre 6 y 12 años encontró que una mayor dificultad percibida para escuchar en el aula estaba asociada con una mayor fatiga comunicada por los propios niños.

Para un alumno con dificultades auditivas, escuchar al profesor mientras otros compañeros hablan o seguir una conversación grupal puede convertirse, por tanto, en una tarea especialmente exigente.

Pequeñas medidas pueden ayudar. Una ubicación adecuada en el aula, reducir en lo posible el ruido de fondo, facilitar el contacto visual con quien habla y asegurarse de que el niño ha comprendido las instrucciones pueden mejorar las condiciones de escucha.

Cuando existe una pérdida auditiva diagnosticada, el profesional de la audición podrá valorar además qué soluciones y estrategias son las más adecuadas para cada caso.

La vuelta al cole, una oportunidad para observar

El comienzo del curso devuelve a los niños a un entorno especialmente exigente desde el punto de vista auditivo. Por eso septiembre puede ser también un buen momento para observar cómo escuchan.

Familias y profesores ocupan una posición privilegiada. Un cambio en el rendimiento, dificultades repetidas para seguir las explicaciones o una fatiga llamativa al finalizar la jornada pueden aportar información útil.

La Organización Mundial de la Salud insistió precisamente en 2026 en la necesidad de reforzar el cuidado auditivo durante la infancia. Según sus estimaciones, más de 95 millones de niños y adolescentes de entre 5 y 19 años viven en el mundo con una pérdida auditiva no atendida. La OMS recomienda incorporar la prevención, la detección y el cuidado de la audición también al ámbito escolar.

La identificación temprana resulta especialmente relevante porque permite estudiar qué está sucediendo y, cuando sea necesario, intervenir cuanto antes.

Cuidar hoy la audición que necesitarán mañana

La salud auditiva infantil no debería plantearse únicamente cuando aparece un problema evidente. Proteger los oídos frente a niveles elevados de ruido, tratar adecuadamente las afecciones del oído, observar posibles cambios en la capacidad de escucha y realizar una valoración profesional cuando existan dudas forman parte de una actitud preventiva.

La vuelta al cole nos recuerda cada septiembre todo lo que los niños tienen por aprender. Y buena parte de ese aprendizaje comienza con algo aparentemente tan sencillo como escuchar.

Porque ver bien la pizarra importa. Poder concentrarse también. Y oír con claridad lo que sucede dentro del aula puede marcar una diferencia importante en la experiencia escolar de un niño.

Os recomendamos visitar estos enlaces externos:

La OMS señala que más de 95 millones de niños y adolescentes de 5 a 19 años viven con pérdida auditiva no atendida y destaca sus posibles consecuencias educativas, cognitivas y sociales.

Qué dice la OMS sobre la salud auditiva infantil

Estudio de 2026 publicado en American Journal of Audiology

Los estudios disponibles describen mayor riesgo de fatiga relacionada con la escucha en niños con pérdida auditiva y posibles repercusiones académicas y psicosociales. El estudio de 2026 aporta además una evidencia especialmente actual sobre pérdidas conductivas mínimas o leves y rendimiento académico.

 

 

 

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