Ruta de la Luz y GN España: 5 años cambiando vidas en Dakhla

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5 años cambiando vidas en Dakhla. En este tiempo, los doce cooperantes que han viajado en las expediciones sucesivas han adaptado más de 600 gafas y de 300 audífonos Beltone, contando con el apoyo logístico y la selección de beneficiarios/as que llevan a cabo previamente las Asociaciones de Sordos y de Discapacitados Físicos y Síquicos, así como de distintos colegios de la ciudad.

5 años cambiando vidas en Dakhla. La Fundación Cione Ruta de la Luz y GN España han culminado recientemente la quinta expedición de cooperación internacional a Dakhla (Sahara Occidental) -la cuarta multidisciplinar de óptica y audiología-.

Dakhla no es un lugar de pobreza extrema. La escolarización y la sanidad básica sí están al alcance de una gran mayoría de la población. Sin embargo, las revisiones ópticas, y por lo tanto la corrección visual, no resultan tan accesibles. Y menos aún lo es la salud auditiva ya que el gabinete audiológico más cercano está a 400 kilómetros, en las ciudades de Casablanca o Marrakech.

La logística de esta misión ha sido muy similar a las anteriores, prestando el servicio de atención audiológica y óptica en las mismas instalaciones que el año pasado. El trabajo previo de las Asociaciones locales con la selección de los beneficiarios, e in situ, ayudando en todo momento al correcto desarrollo de la misión, ha logrado la máxima eficiencia de la estancia de los tres voluntarios que viajaron a Dakhla.  En 2018 han sido la óptico-optometrista Lorena García, y la óptico-optometrista y audioprotesista Nuria Oliveira, como voluntarias de la Ruta de la Luz, y el audioprotesista Israel García Moro, cooperante de GN España.

En algo más de una semana de trabajo examinaron la vista de 403 personas, prescribiendo 228 gafas, y revisaron la audición de 73 pacientes, adaptando 56 audífonos, a lo que hay que añadir la labor de mantenimiento necesario de muchos de los aparatos adaptados en años anteriores.

Lorena García describe estos días como “la experiencia profesional más bonita de mi carrera, un máster acelerado. En 10 años trabajando no había visto tantos casos diferentes y complicados de graduación”. Lorena ha sido plenamente consciente de la importancia de su labor. Desde un punto de vista personal, “es inevitable no llorar cuando tu trabajo hace oír a un niño por primera vez, o ver con nitidez la realidad”, añade.  Otro paciente hubo de permanecer dos días alojado en un hostal de Dakhla porque tenía unos tapones en los oídos tan grandes y endurecidos que se necesitó todo ese tiempo para reblandecerlos. “Al tercer día, por fin lo conseguimos. Hicimos la audiometría, le pusimos dos audífonos y volvió a oír. Sus lágrimas, hicieron brotar las nuestras”, cuenta Israel, a quien también se le encogió el corazón cuando comprobó varios casos de hipoacusia provocados por golpes y maltrato machista, o por la explosión de una mina antipersona.

Para los tres cooperantes, su presencia en Dakhla ha sido inolvidable, pero quizá un poco más para Israel, que cumplió años mientras la misión permanecía sobre el terreno. “Mis compañeras y la gente de la asociación me prepararon una fiesta sorpresa, modesta, pero entrañable. En todo caso, el mejor regalo fue  ver la cara de felicidad de todas aquellas personas. Ha sido reconfortante comprobar como mi profesión puede ayudarle tanto a gente que lo necesita. Me siento orgulloso de mi empresa, GN España, y también de la labor que lleva a cabo la Ruta de la Luz.  El mundo puede ser de otra manera”, termina Israel.