Las cinco dudas más frecuentes sobre problemas de oído en niños

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Problemas de oído en niños. La mayoría de los niños puede oír desde el momento en que nacen. Aprenden a hablar por imitación de los sonidos que escuchan y las voces de sus padres. Las dudas sobre los problemas de oído en los más pequeños son frecuentes. Es una de las consultas más habituales en las consultas de los pediatras. Entre las preocupaciones de los padres acerca de la salud auditiva de sus hijos se encuentran las siguientes:

¿Cómo puedo limpiar los oídos a mi hijo?

Problemas de oído en niños. El oído se limpia por si solo y no requiere de una limpieza externa. Solo es recomendable limpiar por fuera el pabellón auditivo. Lo más importante es no introducir ningún líquido u objeto en el oído. Ante la duda preguntar a los profesionales sanitarios.

 ¿Por qué a mi pequeño le duele el oído?

Los motivos pueden ser de lo más variado, pero los más comunes son un tapón de cerumen, una infección aguda en el conducto auditivo o en la membrana del tímpano, o la presencia de líquido en el oído medio. Ante cualquier sospecha hay que acudir a una consulta médica antes que el posible problema derive en consecuencias más graves.

¿Cómo puedo proteger al niño de las infecciones de oído?

Un tratamiento adecuado de los oídos ayuda a evitar infecciones. Hay que procurar que al niño no se le introduzca agua sucia en el oído, asegurarse de un diagnóstico a tiempo si se percibe que el pequeño tiene dolor de oídos y enseñar a los niños que es importante no introducir ningún objeto en el oído como lápices, gomas u horquillas. Por supuesto, nunca hay que abofetear a un niño, ya que se puede dañar el tímpano.

¿Cuándo tengo que llevar a mi hijo a un médico para que lo examine?

Lo mejor es acudir al médico si detecta dolor de oído, pérdida o ausencia de audición, desarrollo lento del habla, o si detecta que su hijo no le entiende bien cuando habla. Problemas de oído en niños.

¿Cuánto puede estar el niño expuesto a un ruido alto sin ser peligroso?

Depende del volumen del ruido. Lo mejor es proteger al niño del ruido en el momento en que comienza la exposición. Si se va a entrar en una zona ruidosa es adecuado llevar protectores de oído, como unos tapones que se ajusten bien. Ya en la infancia, escuchar un dispositivo con auriculares al 95% del volumen máximo durante cinco minutos provoca un daño en la audición. Lo mejor es bajar el volumen al mínimo y realizar las correspondientes pausas.