La sordera puede conducir a la depresión en personas mayores

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Elderly lady with hearing problems holding her hand to her ear as she struggles to hear against a green background with copyspace

En las personas mayores, sordera y depresión son conceptos íntimamente relacionados. La sordera puede conducir a la depresión en personas mayores.  Según un estudio del Centro Médico Irving, de la  Universidad de Columbia (EE.UU), quienes sufren problemas auditivos a una edad avanzada tienen más posibilidades de padecer síntomas de apatía, tristeza y desgana.

El estudio, publicado en Jama Otolaryngology Head & Neck Surgery, sugiere que el tratamiento de los problemas auditivos podría evitar la depresión en ancianos, teniendo en cuenta que una gran parte de las personas mayores de 70 años sufren, al menos, una pérdida auditiva leve. Sin embargo, al ser éste un síntoma asociado en la edad, en muchos casos los afectados no acuden al especialista y, por tanto, no son diagnosticados ni atendidos convenientemente para solucionar este problema. La sordera puede conducir a la depresión en personas mayores

La pérdida auditiva es hoy la tercera circunstancia crónica más presente en personas mayores. Está demostrado que sufrir estos problemas médicos y no solucionarlos puede aumentar el deterioro cognitivo, considerado el primer paso para la demencia. Para el profesor de otorrinolaringología de la Universidad de Columbia Justin S. Golub, autor de la investigación, “la pérdida de audición es fácil de diagnosticar y el tratamiento es importante en la medida que puede ayudar a aliviar o prevenir la depresión en personas mayores”.

Para realizar el estudio de la Universidad de Columbia se investigaron a más de 5.000 personas mayores de 50 años, que fueron sometidas a una prueba audiométrica para evaluar su pérdida auditiva, al mismo tiempo que se les practicaron pruebas diagnósticas destinadas a la detección de la depresión.

La investigación concluyó que las personas con problemas auditivos diagnosticados como “leves” tenían el doble de probabilidades de desarrollar síntomas depresivos que las personas que oían perfectamente. Asimismo, los individuos con pérdidas auditivas severas tenían cuatro veces más de posibilidades de desarrollar una depresión como consecuencia del aislamiento social que esta situación produce.

Por esta razón, los investigadores recomiendan acudir a los especialistas como medida de prevención y tratarse adecuadamente con la aparición de los síntomas de pérdida auditiva, especialmente en personas de avanzada edad.