Claves de la escolarización de niños con discapacidad auditiva

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Los niños con discapacidad auditiva deben ser escolarizados lo más pronto posible con el fin de potenciar aspectos fundamentales en su desarrollo cognitivo, como el aprendizaje del lenguaje y la posibilidad de que el menor amplíe sus experiencias.

La integración del niño con discapacidad auditiva es el objetivo a conseguir y, para ello, a los padres se les plantean diferentes fórmulas, cada una de ellas con sus propias peculiaridades: el centro ordinario, el centro de integración preferente de auditivos y el centro de educación especial.

A la hora de valorar una u otra opción hay que tener en cuenta aspectos como la educación temprana recibida por el menor, sus posibilidades de acceder al lenguaje oral, su grado de socialización o si precisa de un sistema complementario de comunicación o de la lengua de signos.

Los expertos consideran que, a pesar de que hay que valorar cada caso particular, la mejor fórmula es la escolarización del alumno en aquel centro ordinario que disponga de los medios personales y las herramientas técnicas necesarias para lograr la integración del niño.

Si la gravedad de la discapacidad auditiva dificulta la posibilidad de comunicación con el profesor y los compañeros, o bien el centro no cuenta con la posibilidad de incorporar el sistema de comunicación y los medios técnicos que el alumno necesita para su aprendizaje, una opción perfectamente válida es la escolarización en un centro de educación especial específico para alumnos con discapacidad auditiva.

En cualquier caso, son necesarios varios aspectos para lograr una respuesta educativa adecuada a los niños con esta problemática, como la formación continua del profesorado, que debe especializada y ajustada a las necesidades de estos menores, y contar con una adaptación curricular adecuada, especialmente en referencia a aspectos como la metodología y la evaluación.

El objetivo final, independientemente de la escolarización elegida, es alcanzar el máximo desarrollo de las capacidades psicomotoras, cognitivas, comunicativas, afectivas y sociales del menor. Todas aquellas herramientas que harán posible la realización personal, y la integración social y laboral de las personas que cuentan con discapacidad auditiva.