Buceando en el salón

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Buceando en el salón. Nadar, bucear o flotar en el agua producen sensaciones muy placenteras que tienen mucho que ver con la separación entre el cuerpo y la mente, con comprobar cómo el peso pierde parte de su importancia. Para muchos discapacitados, un baño en la piscina o en el mar (con mayor flotación por la densidad de la sal) supone un enorme alivio para su situación y un excelente motivo para afrontar la natación o el buceo como rutina semanal o incluso diaria.  En el caso que nos ocupa, estas ventajas atañen incluso a la sordera, como descubrió el investigador Dhruv Jain.

Buceando en el salón. “Como gran aficionado al buceo -relata Jain- siempre me sorprendo cómo cambian todos los sentidos cuando te sumerges en el agua. También descubrí que, al ser parcialmente sordo, tenía la sensación de liberarme de mis problemas, de extrema relajación y meditación, como cuando bajo el audífono unos minutos y quiero concentrarme en mí mismo”.  Querer transmitir esa experiencia a discapacitados totales, a personas que no pueden moverse en absoluto, fue su próximo objetivo. “Por eso diseñé Amphibian, un simulador de buceo en realidad virtual que permite que todo el mundo se sienta como si buceara de verdad, con libertad de movimientos y con una sensación en los sentidos placentera y relajante”.

¿Y qué es exactamente el Amphibian? Algo sencillo y a la vez complejo. Simple como una camilla que descansa sobre unos firmes muelles y que permite al asuario tumbarse boca abajo, unida a unos arneses y cables conectados a brazos, guantes, piernas y cabeza. Y todo vinculado a las complejas gafas Oculus Rift DK2 de realidad virtual, que proyectan imágenes de fondos marinos, y a un sistema de audio con sonidos burbujeantes propios de las inmersiones que están conectados a la respiración real del usuario.

Y la segunda pregunta es ¿Cuál es la utilidad médica de un invento tan divertido? Como ya hemos adelantado por boca del propio diseñador, este simulador es también aplicable para muchísimas dolencias físicas y psíquicas, como la migraña, la depresión o la ansiedad. Unos cuantos minutos ‘dentro del agua’ calman a cualquiera. Aunque este agua no moje nada.

www.youtube.com/watch?v=Fym0vBI9_m

Óscar Cabrera